Al exponer en la Cámara de Diputados, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, enfrentó duras críticas de la oposición al Presupuesto. Los legisladores del Frente para la Victoria (FPV) recibieron al funcionario con carteles que pedían “rehacer” el proyecto.


El jefe de Gabinete, Marcos Peña, enfrentó duras críticas de la oposición al Presupuesto 2019, al exponer en el informe de gestión en la Cámara de Diputados.

Todos los legisladores del Frente para la Victoria recibieron al funcionario con carteles que pedían “rehacer” el Presupuesto, un reclamo que vienen formulando ante lo que consideran una “inconsistencia” en las estimaciones de ingresos y egresos.

Luego de varios discursos opositores que machacaron con ese reclamo, Peña fue tajante al destacar la “coherencia” y “los valores correctos” que a su entender plasma el proyecto de Presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Parlamento.

“Ratificamos el presupuesto enviado. Creemos que tiene coherencia, los valores correctos para poder encarar este camino hacia el equilibrio fiscal que necesitamos como país. Nos va a permitir reducir nuestra vulnerabilidad de financiamiento externo”, fundamentó.

 

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, ratificó el presupuesto enviado por el Gobierno al Parlamento. “Creemos que tiene coherencia y los valores correctos para encarar el camino hacia el equilibrio fiscal que necesitamos” (Archivo NA Damian Dopacio)

 

Peña reconoció que se trata de un presupuesto “austero”, pero valoró que dentro de esos límites se hayan definido “prioridades claras”, como por ejemplo la ponderación que tiene el gasto social para “cuidar a los sectores más vulnerables”.

“El gasto social o inversión social representa el 77 por ciento del gasto primario en la propuesta de nuestro presupuesto, creciendo del 65 por ciento que representaba en el 2015. Eso es algo necesario o valioso porque cuida a los sectores más vulnerables”, enfatizó.

Uno de los legisladores opositores más enfáticos en la crítica fue el legislador del kirchnerismo, Axel Kicillof, quien pidió que el Gobierno lo “rehaga” porque el proyecto “nació muerto”.

El ex ministro de Economía de Cristina Kirchner planteó que, de acuerdo a las estimaciones plasmadas en el Presupuesto, el Gobierno va a finalizar su mandato con “un saldo de gestión malísimo” y agregó: “La administración macrista terminará con una inflación del 333%, una depreciación del peso en un orden del 217%, una caída del PBI pér capita de 6 puntos, y una deuda que será equivalente (como mínimo) al 100% del PBI”.

 


 

Mas allá de las críticas, Peña recalcó que a su juicio todos los sectores políticos deberían “estar de acuerdo en la búsqueda de un equilibrio fiscal, porque genera una economía más estable y reduce la vulnerabilidad de shocks externos”, y elogió el “trabajo de conjunto que se ha logrado con los gobernadores” en el marco del acuerdo por la adenda fiscal.

En otro tramo de su discurso, el funcionario puso el foco en la proyección del dólar y consideró que “el régimen de tipo de cambio flotante es lo que nos permite absorber estos shocks” y aclaró que “la zona de no intervención cambiaria que hemos propuesto en nuestra actual política monetaria no fija un precio futuro, sino justamente una zona donde no interviene el Banco Central (de 34 a 44 pesos), con lo cual es un error pronosticar en base al valor superior de ese número”, concluyó.

 

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